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jueves, 24 de diciembre de 2009

Gustavo Grabia: "Los K legalizan a los violentos"


El autor del libro “La Doce, historia de la Barra Brava de Boca” confiesa que no le teme a las amenazas y que el Pacto Kirchnerista con las barras con miras al mundial de Sudáfrica 2010 es “un delirio”. De Rafael Di Zeo a Mauricio Macri, el periodista de Olé explica la genealogía del poder de los violentos, amparados por la interminable protección del poder político.

¿Espera alguna reacción de la justicia después de la presentación de este libro?
- Sinceramente, no la espero. Hace trece años que estudio a los violentos y presenté varias denuncias. Las causas iniciadas en la Justicia por notas mías están ahí, dando vueltas. No creo que el libro motorice alguna extra.
El libro denuncia la impunidad de la comisaría 24 de La Boca: ¿Cree que la 24 sigue seguirá siendo un refugio judicial para La Doce?
-Seguramente van a seguir haciendo la vista gorda a cambio de una tajada. Eso, lamentablemente, no creo que vaya a cambiar nunca.
¿Terminarán las barras bravas por legitimarse como una institución más?
-Es posible porque los están legitimando desde el mismo poder político. La iniciativa nueva del kirchnerismo llamada Hinchadas Unidas Argentinas –HUA- va directamente en este sentido.
¿Qué opinión tiene al respecto?
-Un delirio. De este modo, los K legalizan a los violentos. Si no hubiese existido tiempo atrás una idea similar, hasta podría darles el crédito de ver si se resocializan. Pero teniendo en cuenta cómo terminó el programa "No más violencia" y que contabilizó dos muertos en su gestión, esto da la idea de que puede terminar igual y con un agravante: el de la banca política que siempre da impunidad.
En este sentido: ¿Cuánto tiene que ver Mauricio Macri en el crecimiento de los Di Zeo?
-Mucho, aunque cuando él llegó a la presidencia de Boca los Di Zeo ya eran una pieza fundamental de la estructura del club, desde su liderazgo en la barra. Pero Macri no hizo nada por recortarles el poder, muy por el contrario, bajo su gestión La Doce acumuló mayor y mayor poder.
¿Qué rol juegan los medios de comunicación deportivos cuando imprimen el término "Cultura del Aguante"?
-No considero que los medios de comunicación per se inciten a la violencia, sí que hay algunos comunicadores en el mundo deportivo que tendrían que tener mayor responsabilidad a la hora de hablar con términos de vida y muerte sobre lo que ocurre en una cancha de fútbol, y también hay que dejar de vanagloriar un poco a las hinchadas, que terminan por tener una preeminencia sobre el espectáculo.
¿Cree que el fenómeno de las barras es universal o se exporta desde Argentina?
-Por un lado es universal, pero por otro lado también hay un fenómeno de exportación nacido desde la Argentina, que se ha dado básicamente en Latinoamérica, donde La Doce es idolatrada por hinchadas mexicanas, chilenas, peruanas y colombianas, entre otras.
En el libro se detallan dos versiones del choque entre Rafael Di Zeo y los líderes de la barra de River (Alan y Adrían) ¿Cuál es la suya?
-Creo que es un mix, de acuerdo con la información recabada de ambas barras. Lo cierto es que la avanzada de River llegó cuando los de Boca ya estaban en conjunto en arco del desaguadero y que los Di Zeo pararon una masacre. Y también creo que los de River hicieron el convite para pelear 100 kilómetros más adelante, y los de Boca los esperaron apenas minutos y se fueron.
¿Volverá Di Zeo al “paraavalancha”?
-No creo que “Rafa” Di Zeo pueda volver al paravalanchas, además tiene un juicio pendiente muy pesado y cualquier movimiento que haga le será perjudicial para el resultado de éste. Sí puede operar para desbancar a Mauro Martín, actual líder de “La Doce”, pero con otro que sea la cara visible. Igual, si fuera inteligente, pactaría su cuota de poder e iría a la platea, dejando la popular para los actuales líderes, entendiendo que su tiempo ya pasó.

Según Grabia, el tiempo de “Rafa” parece haber terminado. Sin embargo, Di Zeo cree que “los jugadores pasan y la barra queda” y que “La Doce es herencia, herencia y herencia”.
Tal vez, un triste presagio sobre la violencia en el fútbol argentino que cada vez más parece no tener fin.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Macri y la legitimación del despojo


Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, defendió la performance de la Unidad de Control del Espacio Público -UCEP- pese a las diferentes denuncias presentadas por el accionar violento de esta unidad.
Ante esta situación, el jefe porteño declaró: “Ninguna de las críticas ni las acusaciones judiciales contra la UCEP tiene fundamento”. Luego, remarcó que la UCEP: “Funciona bien y le da un buen servicio a los vecinos”.
Sin embargo, desde que este grupo se puso en funcionamiento el 29 de octubre de 2008 se registraron violentos desalojos –pueden verse en el portal de You Tube- en sitios ocupados por familias humildes. Según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales elaborado junto con la Defensoría del Pueblo y la Defensoría General del Poder Judicial porteño, “se ha verificado que el gobierno porteño se vale clandestinamente de la Unidad para amedrentar, amenazar y golpear a personas en especial condición de vulnerabilidad, como son quienes se encuentran en situación de calle, de modo tal de que abandonen los lugares donde se hospedan”.
Los rastrillajes fueron compulsivos: El 22 de febrero se efectuó el desalojo de 40 familias en la zona de Barrancas de Belgrano. Tiempo después, se expulsó a 100 familias en un edificio de la avenida Paseo Colón 1588 y, más tarde, vendedores ambulantes de la zona de Retiro fueron corridos en operativos coordinados por el Cuerpo de Investigaciones judiciales (CIJ) de la ciudad.
Vale recordar, que la UCEP se creó mediante el decreto 1232/8 firmado por Macri, el ministro de Ambiente y Espacio Público, Juan Pablo Piccardo y el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti. Se estima que en un año casi cien plazas porteñas donde vivían parte de las 700 personas que están en situación de calle fueron despojadas de sus lugares.
Esta unidad está sostenida por una treintena de hombres que trabajan durante la noche con un sueldo –en planta transitoria - que oscila los 1200$, usan ropas oscuras y se presentan en autos oficiales tiempo antes que la policía.
Los integrantes de la UCEP fueron elegidos por Macri mediante un decreto que tiene su firma, y que les permitió la reubicación dentro de la Dirección General de Ordenamiento del Espacio público del Ministerio de Ambiente a cargo de las órdenes del ingeniero Jorge Polini, ex director de Compras y Contrataciones del gobierno.
En tanto que el nacimiento de la
UCEP está argumentado en el decreto 1232/8 que explica sus objetivos: Mantener el espacio público libre de usurpadores por vía de persuasión y la difusión de la normativa vigente y las sanciones correspondientes; colaborar operativamente en mantener el orden en el espacio público; colaborar operativamente en el decomiso y el secuestro de elementos, materiales y mercaderías acopiadas ilegalmente en el espacio público.
No obstante, lo que la norma aún no ha sabido explicar es adónde irán los desterrados, cómo seguirán sus vidas y qué soluciones les ofrece el Gobierno, después de que la UCEP logre su cometido y haga eficiente, según su estatuto, la legitimación del despojo
.

jueves, 29 de octubre de 2009

La imprescindible búsqueda del Club Social



“Esta es la época moderna donde triunfa el delincuente,
y el que quiere ser decente es del tiempo de Colón.
Lo cortés pasó de moda, no hay modales con las damas,
ya no se respetan canas ni las leyes ni el poder.
La decencia la tiraron en el tacho 'e la basura
y el amor a la cultura todo es grupo, puro bluff…”*

*Tango: “Barrio Pobre”
Música: Edmundo Rivero
Letra: de Mario Battistella

Fue Dante Panzeri, allá por el ’74, en su libro “Burguesía y Gangsterismo en el deporte” el que citó al poeta Alberto Girri:
“En el fútbol de antaño se ganaba o se perdía; en el fútbol de hoy, nuestros “reyes del estadio”, como los llamaba Monthelart, siempre son “vencedores morales”, una expresión tan ambigua como hipócrita”. Para Panzeri, “¡todo es camelo! El deporte ahora es circo en todos los niveles, es todo mentira”.
A ese periodista deportivo cascarrabias le molestaba la subestimación de los valores: desde el fútbol entendía que la moral, comprendida de aquel modo, no era más que un discurso ganador que no podía triunfar.
El tiempo le dio la razón: los valores se modificaron, los niños ya no juegan al Dinenti con duraznos, ni con el balero armado con latas de conserva o con pelotas rellenas de papel, encerradas en las medias de la abuela. La socióloga Susana Murillo expone que
“ya no se usan los juegos infantiles, el arroz con leche, las escondidas, las estatuas, el hacer y remontar un barrilete. Por ello, es que se disiparon aquellas primeras relaciones colectivas que daban identidad”.
Antes, bastaba con que un niño gritase “mamá me voy al club” para obtener el permiso incondicional de su madre: “De la casa al club y del club a la casa”, era la advertencia. Por caso, para tomar dimensión de la importancia del club en aquellas épocas, se puede comparar las cifras de socios entre uno de los clubes más populares de la historia, Boca Juniors y Sportivo Barracas –hoy Sportivo Barracas Bolívar - que para fines de la década del ’30 contaba con una similar cantidad de socios: tres mil.
Además, se estaba materializando la profesionalización del fútbol que comenzó antes de la fecha oficial de aquel 31 de mayo de 1931. El escritor Eduardo Galeano escenifica bien como surgió el negocio: “Finalmente, se legalizaron los pagos que se hacían por las espaldas y el jugador se convirtió en trabajador”. En consecuencia, el fútbol hizo que el Club Social se limitara a una relación directa con este deporte y, gradualmente, dejara de lado otro tipo de actividades que no le proporcionaban los mismos ingresos económicos.
Es necesario reconstruir la genealogía de los clubes para poder comprender su metamorfosis: el club de barrio nació a principios del siglo XX propulsado por la actividad social de los inmigrantes. Durante las décadas del 20 y 30, surgieron, además, un conjunto de entidades de distinto tipo: sociedades de fomento, asociaciones mutuales, comités de partidos políticos, bibliotecas populares, entre otras.
La vida de los sectores populares se organizó en torno a otros núcleos: el tiempo libre, la familia, el hogar. La mujer trabajadora se volvió participe activa de la vida barrial. Incluso, concurrían a los bailes, muchas veces acompañadas de sus madres y de sus tías. Los hombres se reunían a jugar a las cartas, al billar, a la paleta o las bochas, generándose intensos debates sobre la vida ciudadana.
En oportunidades, al club se entraba soltero y se salía casado, en una escena que muestra la fuerte vinculación social que mantenía el club; principal punto de reunión de los vecinos de todas las edades, generador de un fuerte sentido de pertenencia y espacio de consolidación de lazos de solidaridad entre sus miembros.
Este contexto no fue casual. El historiador Luis Alberto Romero explica que
“las experiencias barriales espontáneas de colaboración y progreso fueron moldeadas por mensajes coincidentes. Tanto desde el Estado como desde los medios de comunicación ejercieron sobre los sectores populares una fuerte presión para la integración”.
Entonces, los clubes tuvieron una etapa de expansión en este proceso avalado por el rol del Estado. Durante los ’50, fue el lugar donde la vida social del barrio se desarrollaba plenamente. En los ’60 y ’70 el club, prácticamente, era el tercer hogar después de la familia y la escuela, donde grandes y chicos se reunían cada fin de semana al compás de la música en las kermeses. Incluso, la actividad en el club obtuvo nuevos sentidos: lo convirtió en espacios de discusión y debate político.
Sin embargo, a mediados de los ’70 empezó su desarticulación y el Club Social entró estratégicamente en decadencia. El país se sumergió paulatinamente en el modelo neoliberal, lo que impulsó prácticas individualistas: con la dictadura militar estaba prohibido organizarse, el terror impuesto como política de Estado lo impedía.
Al compás de estas transformaciones, se profundizó una cultura que privilegió el individualismo así como el debilitamiento de todos los ámbitos de discusión y diálogo colectivo. Hasta allí había llegado la idea de Estado Benefactor: su resquebrajamiento vino desde el modelo neoliberal.
En el libro “Las pasiones y los intereses” de Albert Hirschmann, el autor sostiene que
“la sociedad se corrió hacia un ámbito privado que terminaría su expansión durante el modelo menemista de la década de los ’90. La pasión por ganar dinero se ha legitimado culturalmente: estamos ya en pleno capitalismo, lo que vale a decir que las pasiones han dejado de estar divorciadas de los intereses”.
El periodista Ezequiel Fernández Moores explica que fue Carlos Menem quien practicó quirúrgicamente esta política: “En su cirugía mayor, sin anestesia, el bisturí menemista, partió en dos el cuerpo social”. Fernández Moores, atribuye este escenario a la privatización de todos los recursos nacionales que le pusieron cerrojo a todos los espacios públicos.
En suma, la incidencia de la globalización, la apertura de fronteras en el mercado económico, el desarrollo de la tecnología, la burocratización del poder sindical, los negociados y la corrupción, determinaron las relaciones sociales.
El Club Social comenzó a regirse por las imposiciones económicas, por un nuevo sistema de reglas, por un nuevo orden hegemónico. Actualmente, ya no se concibe una misma propuesta: la acción del Estado, sus aparatos ideológicos y presencia, el papel que tienen los medios de comunicación como formadores de opinión pública y los espacios de desarrollo de la industria cultural no generan lazos de construcción social.
Susana Murillo agrega que
“desde que el avance de la tecnología y la producción cultural en masa se fueron introduciendo en la vida cotidiana, los niños se retrajeron a los departamentos. Paralelamente, los objetos electrónicos reemplazaron a aquellos viejos juegos cargados de fantasía por un reciente encierro o soledad en compañía”.
Ahora, la influencia de la industria cultural por medio de las nuevas tecnologías es categórica. En Historia crítica de la Opinión Pública, el filósofo alemán Jürgen Habermas, se pregunta
“cómo ejercer la libre representación de lo político en un espacio que tiene dominio privado cuyo objetivo no es político, sino económico. La mayoría de los grandes oligopolios privados de comunicación no quiere lisa y llanamente que el Estado se inmiscuya en una actividad en la que creen tener derecho como simples productores de mercancías”.
En efecto, se ha dado desde la crisis de 2001 con mayor profundidad un aniquilamiento del espacio por la velocidad del tiempo: las tecnologías reemplazan los espacios, se va de lo público a lo privado, de lo social a lo individual, de la rayuela, la mancha y la escondida –juegos en grupo-, al chat -individual y sedentario- en donde los gestos se pierden en el universo virtual de las nuevas tecnologías, en donde el concepto de unidad permanece ausente.
Panzeri, tiempo atrás, denunciaba esta pérdida de valores. Hoy, el individualismo se ha vuelto una estrategia que responde a los intereses del sector privado, que segmenta a la sociedad y provoca una exacerbación del egoísmo. Con la desaparición del Club Social se extinguió el viejo modelo de valores: el reconocimiento del otro, la necesidad de unión y el sentido de solidaridad. Y ahora, cada vez que la nostalgia se presenta, la angustiante búsqueda del Club Social es más profunda y a la vez imprescindible.


Alcira Argumedo: “Estamos en la Argentina privada”*

-¿Por qué se perdieron los clubes sociales?
-Se perdieron porque en Buenos Aires se dio una privatización de los espacios públicos en una clara decisión política de blanquear las ciudades y expulsar a la población de menores recursos. Por eso los clubes se fueron disolviendo, rehenes de la desidia de las instituciones y por el ausentismo del Estado en la falta de apoyo sobre aquellos espacios que tenían cierta vitalidad.
-¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación?
-Los medios cooperaron con la hegemonía neoliberal. Expresaron una concepción del mundo que nos enseña a ser egoístas y a permanecer en una Argentina privada: teléfono privado, electricidad privada, educación privada, clubes privados, medicina privada, barrios privados, seguridad privada.
Esto se debe a que el capitalismo busca conformar elites. Un ejemplo: Puerto Madero y los Countries, que son una búsqueda de segmentación de la ciudad planificada. Estamos en una Argentina privada: un sector social que oscila el 20% que puede tener acceso a lo privado y el 80 % restante de la población se ve privado de estos servicios. Uno, privado en el sentido de privacidad; el otro, en sentido de privación.
Los medios, por supuesto, fueron mercenarios a estos intereses, encerrando en el concepto de inseguridad estos porcentajes. Desde ellos, se conciben plataformas estructurales de exclusión. Los medios exacerban el supuesto carácter imprescindible de lo privado.
-¿Qué otros factores contribuyeron a la desaparición de los espacios públicos?
-La dictadura, la crisis de 2001, cuando se pasó de un 17% la línea de pobreza a un 56% (más de la mitad de la población pobre), la desaparición de la clase media que hoy se conoce como “los nuevos pobres”; claramente son factores que suprimieron la actividad pública. Pero también, hay que decir que los espacios de resistencia social, como por ejemplo los clubes sociales han sido, sistemáticamente, convertidos en espacios públicos privatizados con el fin de la mercancía. Además, los jóvenes tuvieron que dejar el club por ir a trabajar. Esto es lo que más duele: los niños, en la actualidad, en vez de jugar, van a trabajar y eso es lamentable.

*Alcira Susana Argumedo es socióloga y profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires -UBA- e investigadora del CONICET. Diputada nacional electa por la ciudad de Buenos Aires en las elecciones legislativas de 2009 por el movimiento Proyecto Sur.

Trabajo ganador del Concurso Anual Deportea 2009. Publicado en el link:
Los comentarios del jurado en:

viernes, 23 de octubre de 2009

La droga Maradona



A la Armando: “que la chupen” y que “la sigan mamando”. Sin grises como quiere Diego. Así se despachó después de que el seleccionado haya jugado un partido eficiente pero preocupante y consiga el pasaje a Sudáfrica.
Diego fue Maradona una vez más. Desorbitado, fuera de sí. De ése modo, gritó su último gol en los mundiales frente a Grecia y también mostró un símil festejo trepando el alambrado de la Bombonera cuando metió un intrascendente penal frente a Argentinos Juniors, minutos antes que diera nuevamente positivo su prueba de dopaje.
Lejos de la alegría, la clasificación al mundial dejó más dudas que certezas: Argentina no encontró una identidad de juego, no hizo “la nuestra”, ésa de la picardía y la gambeta, que bien supo defender Maradona como jugador.
Argentina fue un concierto del desconcierto. Cuando Diego gambeteaba era así, no sé sabía qué iba a ocurrir. En este aspecto como técnico se parece al futbolista. No se sabe qué va a hacer, ni qué va a pasar.
Hace un tiempo, José Pekerman, antes de que la Selección pierda con Brasil 3 a 1 en Rosario, declaró al diario País de España que “hemos regresado al modelo vigente en las décadas cincuenta, sesenta, y setenta, cuando el fútbol nacional vivía en la autoindulgencia, librado a la improvisación, y a la aparición espontánea de superdotados. Yo pertenezco a la generación que admiró las hazañas de aquellos individualistas que fracasaban mundial tras mundial…desde hace años, en Argentina predomina la desconfianza en el trabajo y la rentabilidad sin esfuerzo”.
Martín Caparrós, escritor y periodista, también sentó su posición: “(Diego) es un señor que en un año no ha conseguido a armar un equipo que juegue a algo-que por eso le pagan-.un señor que supo poner incómodos a todos los demás con sus gestos y actos que, desde que tomó este trabajo, vaciló y falló como muy pocos. Un señor que consiguió que ya nadie le crea: que dice que está pensando en renunciar y a los dos días pregunta de dónde sacaron que está pensando en renunciar… o sea, un señor que no sabe lo que hace…. “. Además, Caparrós, le pidió al entrenador que “no siga destruyendo su memoria”.
Es que ya no le importa a nadie proteger a Diego. Ni a él mismo. El ex 10 justifica su mandato como deté porque “quiero asumir todos los riesgos”. Y todo el entorno - aureola que no se movió de su lado, un poco adrede otro poco porque Diego fue gran receptor- exprime el mayor rédito posible. Por caso, para FIFA y la AFA Maradona conviene, independientemente del resultado que obtenga en el mundial. Ya tienen el circo montado los jerarcas que organizan el fútbol. Maradona irá a Sudáfrica, será, nuevamente, la droga mediática-comercial que nutre a todos: gobierno nacional, sponsors, diarios, TV, y derivados- sociólogos, opinólogos de turno, sociedad toda-.
Por supuesto, que el Pelusa ya no es aquel chico que en poco tiempo pasó de la Villa Fiorito a Barcelona, el sabe, por ejemplo, qué intereses tiene cuando se sienta junto a la presidenta Cristina Fernández el día que anunció la transmisión pública de los partidos. Sabe que Clarín le pegará por demás, porque detrás de sus críticas están los “K” y desde ése lugar, puede “victimizarse”.
A su vez, Claudio Mauri, periodista, trazó este paralelo: “la soberbia y resentimiento lo llevaron a mostrarse como un pésimo ganador, desbordado por el autoritarismo…Maradona se manejó con las misma lógica de comunicación que aplica el kirchnerismo”.
Desde otra óptica pareciera ser cierto que está de moda criticar a Diego. Hasta Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete, dedicó su columna dominical para darle un palazo al flamante entrenador: “me propongo observar críticamente las condiciones técnicas de Maradona para conducir la Selección nacional de fútbol y reprochar abiertamente las bárbaras palabras que ha pronunciado tras el encuentro con Uruguay”. La pregunta que se plantea con respeto es: ¿Qué sabe Fernández de fútbol? No obstante, el abogado, agregó: “Se manifestó de un modo brutalmente grosero y así ha puesto a nuestro país en el banquillo en el que se sientan los enjuiciados por la opinión pública mundial”.
Similar concepto de opinión tuvo una oyente del programa “La venganza será terrible” de Alejandro Dolina cuando le preguntó al conductor: “Estimado Dolina, ¿ya no defiende más a Maradona?” El “Negro” se encargó de la respuesta: “he resuelto –después de un extravío- bancar a Maradona en esto. ¿Sabe por qué? (le respondió a la oyente) por personas cómo usted. La indignación burguesa que sucedió al exabrupto de Maradona fue totalmente patética y asqueante…y esa indignación burguesa me hace ponerme inmediatamente en la vereda de enfrente”. Y entre la ironía y el enojo, concluyó: “¡Oh, la cultura! ¡Nuestro embajador! ¿Qué embajador? Es Diego Maradona viejo. Los que tienen que ser cultos son ustedes no él. Él tiene que dirigir la selección de fútbol”.
Por su parte, el escritor Fabián Casas redefinió esta adición al consumo “maradoneano” como Gordismo. Explicó Casas: “El Gordismo es una forma de vida...practica un sincretismo desaforado: es peronista, guevarista, menemista, capitalista, anticlerical, religioso, medium, esotérico, cavallista y todo lo que se ponga por delante. Los pobres practican el gordismo cuando la única utopía que les queda es poder dar una vuelta olímpica. Y las clases medias practican El Gordismo cuando la único que les importa –caiga quién caiga- es que no le toquen el culo, el cable y sus ahorros. El Gordismo, de esta manera, es conservador…Kirchner es gordista cuando prefiere fútbol free que hambre cero.
El Gordismo tiene vocación de poder, nunca vocación de servicios… el Gordismo es adicto a las cámaras, a los micrófonos”.
Y es en ese Truman Show donde se desenvuelve Diego: Armando polémicas, tirando títulos, dejando a todos panzones porque el morbo es el alimento de la mercancía mediática.
En efecto, Maradona es la droga de los medios y ya no importa si es ilegal, si hace bien o mal, sino lo que vale para los medios/ dealer es consumir para entretener y retorcerlo para vender. En rigor, como explica la prosa de Carlos Solari, a Diego le esnifan la cabeza cada día más, y él se esnifa la cabeza también. Lo complicado es que ya “nada ni nadie lo puede parar”.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Representante de una frustración


A Alberto Daniel Carou, le frustraron un viejo sueño: luego de que un grupo empresario pagara 40.000 dólares por su pase, llegó a Arsenal de Sarandí proveniente del Club Cipolletti. Sin embargo, su historia se volvió una de las tantas que ocurren en el fútbol argentino: su representante le cortó la carrera.

El enganche rionegrino llegó a Arsenal con el sueño en la valija. Sin embargo, un plantel que venía de ganar la Copa Sudamericana y una lesión caprichosa lo relegaron en las chances. Seis meses después, su nuevo representante, Sergio Miguel Grecco, lo mandó a Ñublense, un equipo de Chile. Cuenta Carou: “No sabía a qué ciudad iba, ni cuánto dinero ganaría y si el técnico jugaba con enganche o no. Mi representante no me preguntó qué quería hacer, tomó la decisión unilateralmente y tuve que firmar, no me quedó otra”.
Luego, se enteró que su salario no le llegaba completo y que su representante cobraba una especie “de impuesto al sueldo”. Harto de la situación decidió desvincularse y retornar a la Argentina. Cuando llamó a Grecco para informarle la decisión la respuesta fue contundente: “No vas a jugar más al fútbol, no te voy a autorizar a ir a ningún club”.
El pedido de varios clubes fue en vano, ni siquiera el vicepresidente de Arsenal, Carlos Bueno, pudo lograr la autorización. El libro de pases cerró y el jugador se quedó sin equipo.
Grecco, fue quien negoció el pase con Julio Arriaga presidente del Club Cipolleti y diputado nacional para adquirir el pase de Carou. Este emisario-agente autorizado por FIFA- intentó el 5 de enero de 1995 que el Carlos “El Pibe” Valderrama fuera contratado por Newell’s, presidido por el inefable Eduardo López, en una transacción que estuvo signada por las controversias: Valderramana no jugó ni un partido en la Lepra.
Tiempo después, el 19 de julio de ese mismo año, el propio Grecco, se presentó en el Banco de Santiago del Estero y logró cobrar un cheque falso de 5 millones de pesos. Por ese hecho, se mantuvo prófugo de la justicia.
Según el boletín especial Nº 3.606 que figura en el estatuto de la Asociación del Fútbol Argentino-AFA , en el artículo 2.3 un agente para recibir la licencia “deberá acreditar ante la Comisión tener una conducta intachable, dicha acreditación deberá ser avalada por tres personas que lo conozcan y hagan fe de ello”. No obstante, Grecco, logró que la AFA le otorgue la licencia para ser representante.
Explica el periodista especializado Gustavo Veiga que “existe un carácter relativo del otorgamiento de las licencias. Desde que FIFA delegó a las asociaciones la entrega de licencias cada país se maneja con una imponente libertad. Hoy, prácticamente, cualquier persona puede ser representante, pagando un plus económico mínimo”.
La doctora María Simini, encargada de regular los estatutos de la AFA, cree que “el reglamento de es claro, no encuentro que haya un ‘bache’ ”. Por su parte, el vocero de esta entidad, Ernesto Cherquis Bialo considera que “no se puede culpar a la AFA por la calidad de los agentes”.
A su vez, Sergio Marchi, titular de Futbolistas Argentinos Agremiados, entiende que “no es la función de Agremiados legislar a los agentes. Nosotros defendemos los intereses de los futbolistas ante los clubes, no fiscalizamos a los representantes”.
Veiga agrega que “en diciembre de 1996 había inscriptos en AFA 6 agentes autorizados por FIFA”. Hoy, la cifra llega a 167 –en blanco- y Argentina se ubica 7ª en el mundo en mayor cantidad de agentes FIFA; segunda detrás de Brasil, en América. Sin embargo, la falta de aplicación de las leyes es notoria, lo que permite que el caso Carou sea uno de tantos, en donde el sueño se convierte en pesadilla y el jugador en protagonista de una historia signada por la frustración.


Publicado en revista "La Final", DeporTEA, octubre 2009.

martes, 13 de octubre de 2009

Un defensor para Messi



Ahora Lionel Messi es un “extraordinario delantero” y nada más. Se dice de él “que en la Selección no rinde”. “Que no siente la camiseta como Diego”. “Que sólo juega bien con el Barcelona”.
Resulta que se lo está criticando desmedidamente. Sin dudas, que el joven prodigio no está descollando en el seleccionado en el que nadie la rompe, o al menos, nadie juega bien, salvo el arquero. Pero de ahí a que Messi tenga que ser lo que fue Maradona hay una gran distancia.
Los hinchas en Argentina son un reguero de pólvora y con poco revientan de estupidez. Por supuesto, que a ese reguero de pólvora lo encienden los medios de comunicación.
En efecto, resulta inexplicable el nivel de ceguera y de capacidad de olvido que tenemos. Messi en 2007 quedó segundo en la votación en la elección del Balón de Oro, en 2008 fue campeón de fútbol en los JJOO de Pekín '08 y campeón del mundo sub-20 en 2006 -6 partidos 6 goles- y, en la actualidad, el planeta lo considera como el mejor jugador del mundo.
¿Saben que logró la pulga en su corta carrera?:12 títulos –además de los mencionados: obtuvo una Champions League, tres Supercopa de España , una Supercopa de Europea- una Copa del Rey, tres ligas y, en el Barcelona, en 194 partidos convirtió 94 goles. En la Selección mayor lleva 26 partidos como titular –en 6 más ingresó- y trece goles. ¿Les parece poco?
¿Cómo es que se puede cometer una injusticia sistemática con cada ídolo nacional? Recordemos: Gabriela Sabatini, perpetró el enorme error de ser talentosa tan joven, que luego cuando no podía con la imponente Steffi Graff, la sociedad la enviaba derechito a la hoguera. Fue la mejor tenista de nuestra historia.
Hace meses, le pasó algo similar a Juan Martín Del Potro –hoy ídolo máximo del deporte argentino- por ir al torneo de Maestros y llegar cansado a la fatídica Copa Davis, versión ‘09.
Misma mala suerte corrió Guillermo Coria, que nunca pudo recuperarse después de perder la final de Roland Garros, en 2004, con Gastón Gaudio. La crítica lo sepultó.
Es que Argentina ha sido jodida hasta con los verdaderos "próceres": Julio Cortázar no fue recibido –se cree por el costo político que traía aparejado reunirse con un zurdo ortodoxo tal- en tiempos de incipiente apertura democrática por el inminente presidente, Raúl Alfonsín, porque no tuvo tiempo en su agenda.
Como tampoco tiene tiempo nuestra cultura nacional para enseñar a sus chicos quienes deberían ser los ídolos reales: tal vez, sólo los estudiantes de medicina saben quienes han sido Luis Leloir, premio Nobel de Química en 1970, Bernardo Houssay, Nobel de Fisiología y Medicina en 1947, o César Milstein, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1984 -todos argentinos, excepto, Leloir que nació en Francia pero trabajó toda su vida en Argentina-.
Hay más: René Favaloro, creador del By Pass- salvó miles de vida con ése "puente arterial"- se quitó la vida cansado que Argentina le diera la espalda. Mariano Moreno, se cree, fue asesinado por pedido de Cornelio Saavedra, en medio de viaje en un barco inglés. Su cuerpo fue envuelto en una bandera inglesa y arrojado al mar.

Entonces, si no damos atención a estos tipos y tampoco rezongamos ante aquellas calles con nombres de genocidas o ladrones –Julio Roca, Bernardino Rivadavia-por caso, por qué no le vamos a caer a un pibe de 22 años por no jugar bien en los últimos tres partidos de fútbol.
En serio: ¿Qué nos pasa a los argentinos para tener tanto odio al pedo?
Se plantea que: Cómo es que este pibe gana millones. Cómo es que no muestra sangre. Porque la rompe allá y acá no. Que acá no la larga. Qué allá si. Porque con los europeos si, y con nosotros no.
Desmenucemos: ¿Será que el pibe gana demasiado por culpa de un negocio que cada día nosotros mismos alimentamos y que hace que el propio Estado, a su vez, le quite al imperio de Clarín la transmisión de los partidos, para destinar una parte de la torta de esos fondos al circo del fútbol y no a las necesidades primordiales de educación o salud, por caso?.
¿Será que el pibe entiende que mostrar sangre es jugar al fútbol asociado que le enseña Joseph Guardiola y no la sangre demagógica que le pide Maradona?
¿Será que allá la rompe porque tiene un equipo y no tiene que lidiar con la injusta responsabilidad de ser Messi más Diez?¿O tal vez, esa responsabilidad se volvió
un yunque para la pulga que sólo Maradona pudo soportar en lo público y debió darse manija con la cocaína en lo privado?
¿Será que allá en Barcelona suelta la pelota porque sabe que Iniesta y Xavi se la devuelven redonda y acá la redonda parece cuadrada porque transita como un dado? ¿O Será que en España es libre y acá el pibe está ahogado?
De amor al odio, querido Lionel, hay un solo paso. Si metías ese zapatazo en el primer tiempo contra Perú, posiblemente, hoy nadie estaría diciendo nada de ti. Pero la pelota pasó a centímetros y acá la máquina trituradora esta en off sólo si es gol.
Si Argentina queda afuera del mundial mañana con los uruguayos, Messi va a la trituradora. Si Argentina se clasifica gracias al niño crack, el Congreso tendrá que promover una Ley para que lo que reste del día 14 de octubre -post partido- sea declarado como el día del “borocotazo” de los hinchas, un feriado dedicado al veletismo nacional.
El gran Mesías, es un talento de fuga –como tantos otros que se nos escaparon- que para jugar al fútbol tuvo que irse del país porque acá no le quisieron pagar el tratamiento de hormonas que necesitaba. Entonces, Argentina a Messi no le dio absolutamente nada y hoy lo que quiere de la pulga, es que lo dé todo.
"Esta sí que es Argentina" cantaba Luca, y en este país patas para arriba quién escribe será, al menos por un tiempo, un defensor para Messi.

sábado, 10 de octubre de 2009

PALERMO HOLLYWOOD



Lo sentaron al banco y le dieron la dieciséis. La cabellera casi le llegaba a la cintura en un glamour bien de los ’90. Fue en San Martín de Tucumán donde no tuvo chances. Pensó, en aquel momento, que si largaba el fútbol aprovecharía su altura para convertirse en un buen pivote en la zona pintada de alguna cancha de Básquet.
Al final tuvo una oportunidad, pero en Estudiantes de La Plata. Con la roja y blanca empezó a pinchar: su primer gol –primera ironía- fue frente a San Martín de Tucumán - lo que se conoce, gracias a Juan Pablo Varsky, como la ley del Ex – el loco 22 de mayo de 1993.
Sin embargo, se hizo famoso en la cancha de River, con un gol Monumental: ése día, el Pincha metió 4 y Palermo festejó meditando cerca del banderín del corner.
Boca se enamoró. Diego Maradona lo recomendó y el Loco desembarcó en el equipo de la Ribera.
Empezaron a pasar cosas raras: Martín se disfrazó de mujer para una revista deportiva, pateó un penal resbalándose y anotó frente a Platense –generó una discusión en FIFA para saber si la conversión era válida- y en la Copa América de 1999 falló tres penales -entró al libro Guinnes como récord negativo-.
Luego, sufrió su primera lesión grave: se cortó el ligamento cruzado de la rodilla izquierda, pero su racha se mantuvo: con la rodilla rota, en cancha, convirtió su gol N° 100. Boca perdía al delantero que en el campeonato anterior había convertido 20 goles en 19 partidos –récord en torneos cortos-.
Estuvo 7 meses inactivo y volvió a jugar contra River Plate, en el partido de vuelta por los cuartos de final de la Copa Libertadores 2000, el 24 de mayo de 2000, en La Bombonera.
El deté de River era Américo Gallego que ante los rumores de que Carlos Bianchi, entrenador de Boca en aquel momento, citaría al goleador averiado, declaró irónicamente que “Si Bianchi pone a Palermo yo pongo a Enzo” (por Francescoli, ídolo de River Plate, retirado del fútbol un par de años atrás). Palermo, ingresó y marcó el tercer gol de su equipo en tiempo de descuento en lo que se conoce como “el gol en muletas”.
El Loco debe su apodo, además, a sus festejos exóticos: alguna vez se bajó los pantalones, bailó, se sentó en un banquito que estaba al costado de la cancha, le gritó el gol a la cámara, se lanzó contra un cartel, se trepó a un palco y saludó desde allí arriba.
Meses después, Boca disputó la Copa del Mundo en Tokio, Japón, frente al Real Madrid. En menos de 5 minutos, el Loco, había alcanzado un par de goles. Boca salió campeón y Palermo fue premiado como el jugador más valioso del partido.
Pero la “suerte” del “optimista del gol” como lo definió Bianchi no siempre estuvo de su lado. Jugando en el Villareal de España, tras haber marcado un gol, se acercó a las gradas a saludar al grupo de hinchas que se amontonó y provocó el desmoronamiento del muro de cemento sobre su pierna derecha, que le costó una fractura expuesta de Tibia y Peroné.
Pero el Titán tuvo un momento aun más difícil: cuando perdió a su hijo recientemente nacido, Stéfano. Ese día pidió jugar y ya en su segunda etapa en Boca, le hizo dos goles a Banfield. Su festejo fue con un llanto conmovedor escondido entre los abrazos de sus compañeros.
De regreso a su casa, la Bombonera –es el goleador histórico de la cancha de Boca-, volvió a escribir escenas de su filmografía: El 18 de marzo de 2007 frente al rival de su corazón Gimnasia de La Plata (“El lobo” es el equipo al que más goles le metió: hasta el momento son 13), convirtió por primera vez en su carrera 4 goles en un mismo partido. En esa semana ya le había embocado 3 goles a su ex club Estudiantes, totalizando 7 goles en 7 días.
El 24 de febrero de 2007, ante Independiente, anotó el tercer gol de su equipo desde atrás de la mitad de la cancha (61,8 metros). En 2008, frente a River Plate, por el Torneo de Verano, se colgó del travesaño para alcanzar una pelota y de ése extraño modo logró convertirle un gol más a su clásico rival.
En 2008, sufre una vez más la rotura de ligamentos cruzados. La lesión lo mantuvo seis meses fuera de las canchas. Pero regresó: al poco tiempo consiguió hacer su gol Nº 200. Fue ante el Deportivo Táchira: El gol 200 fue de media chilena.
Pero hay más: El 4 de octubre, contra Vélez, el arquero contrario Germán Montoya, rechazó desde su área, y Palermo, desde casi 40 metros, devolvió ese disparo con su cabeza, convirtiendo otro gol histórico.
Ayer, 10 de octubre, el “D10S” Maradona intituló el gol a Perú en el minuto 93, como una obra de "San Palermo". En plena tormenta y casi con un pie afuera del mundial de Sudáfrica 2010, el loco Martín metió el gol que le dio la victoria a Argentina e hizo que su historia de vida se parezca cada vez más a un rodaje con un único sello: el de Palermo Hollywood.

martes, 8 de septiembre de 2009

Cuando los genios se ahogan en su propio ego



“El equipo es Mascherano más diez”. “Jonás está en mi corazón, antes era Mascherano, Messi y nueve más. Ahora, es Mascherano, Messi, Gutiérrez y ocho más”. “Messi quemó etapas más rápido que yo”.
“En Rosario van a sentir nuestras ganas de ganar”.

Palabras más, palabras menos, Argentina llegó convencida desde lo teórico que le ganaría al rival más difícil de su historia. El resultado 1-3 y un recado: la sensación de haber visto varias veces esa misma función.
Recordemos la última final de Copa América: 0-3 y baile. El equipo que venía de sacar a bailar a todos.
Rememoremos la Copa Davis en tenis, por caso. El problema es CULTURAL.

Argentina cambiando de cancha, esa ventajeada bien nuestra: la viveza criolla. Los piolas. Los cancheros.

Todo lo complejo que Argentina plantea -poner de marcador de punta a Heinze, no contar en el equipo con el único organizador de fútbol, como Juan Román Riquelme; probar una zaga central que no tenía siquiera un solo partido como dúpla en la Selección; poner al interminable Zanetti para perecer desapercibido (como los últimos 11 años en el seleccionado nacional); jugar sin enganche (olvidando hacer "la nuestra", idiosincrasia del fútbol nacional) , dejarle a Messi la responsabilidad de meter un cross de zurda a segundos del último round, entre otras- Brasil lo hace tan simple...

Argentina. Soberbia. Egocéntrica. Atrasada. Confusa. Talentosa. Enojada. Tosca. Impotente. Quejosa. Desordenada. Derrotada.

Brasil. Prolija. Tranquila. Fría. Alegre. Inteligente. Práctica. Precisa. Madura. Humilde. Divertida. Ganadora.

Pónganle el sistema que quieran. El marco, el estadio, las palabras, las presiones que se les ocurra que ellos no se traicionan: juegan. Y vuelven a jugar con alegría. Mientras Mascherano se tira a los pies y mira a su alrededor absorto. Rodríguez no encuentra explicación a su intrascendencia. Dátolo choca contra sigo mismo. El genio de Messi se vuelve quimérico y Verón intenta lo que otros no pueden. Heinze no puede más contra sus límites. A Zanetti no se le puede sacar esa cara prolija que incita a pensar que todo le da lo mismo. Otamendi aprende, lo que Domínguez aun no sabe. Andujar, no ataja lo que Julio Cesar...

Tiki, Tiki, y chau.

Así no se puede Argentina. Es lógico. Hace poco Brasil encontró más petróleo debajo del lecho marítimo desde Santa Catarina en el sur a Espírito Santo, al norte de Río de Janeiro. Tiene una longitud de más de 800 km y una espesura de 200 km. Así, se volvió un país exportador manteniendo un ingreso sostenido.
Ellos saben que el tesoro se encontró después de años de búsqueda.

Sólo encuentra quien busca. Argentina hace tiempo cree que lo encontró todo. Que Tévez es el mejor, que Agüero es Crack, que Messi es el nuevo Maradona. Que Heinze, que Zanetti, que Mascherano…

Argentina se ha vuelto una especie de océano donde los genios se ahogan en su propio ego. En Argentina el petróleo no aparece, y si aparece se lo llevan.
En Brasil, la apuesta es distinta y los resultados a la vista: ellos son los mejores, y aun siguen buscando lo que Argentina no tiene.
Tal vez, la celeste y blanca deberá aprender con un buen cachetazo –léase quedar afuera del mundial- para poder volver a cero y empezar a buscar lo que su ego no le deja ver.

lunes, 27 de julio de 2009

Dos viejos tercos



Es terco el viejo. Quiere viajar a Finlandia y está dele que dele con eso del Campeonato Mundial de Atletismo para Veteranos. La ciudad, dice, es Lathi. Cuenta, entusiasmado, que tiene un Complejo Deportivo impresionante. Cierra de un portazo y se va a entrenar.
Es terco mi viejo. Entra, cierra la puerta. Me pide: "alcanzame el encendedor". Luego, la misma escena de siempre: su pulgar gira la ruedita que saca una chispa que genera una tímida llama. Basta con eso para que se encienda el cabello de tabaco que sobresale del Marlboro. Todo se llena de humo.
Su abuelo murió de cáncer de pulmón. Su padre -mi abuelo- corrió misma desgracia. Mi papá, es terco: ve venir como los 60 años se le caen encima como un yunque que solo piensa amortiguar con la cabeza. No piensa dejar de fumar.
Son tercos los viejos: Efraín Wachs se cansó de no cansarse y aprovechó su terquedad para correr. Porque si corre vive.
Es rosarino, tiene 91 años y una familia que incluye: su mujer de 85 años, dos hijos, una hija y ocho nietos.
Mañana, allá en el sur de Finlandia, comenzará a correr en el Campeonato del Mundo. Quiere hacer las pruebas de 100, 200, 400, 800, 1500, 5.000 y 10.000 metros; salto en largo, salto triple y el "cross country" de 8 kilómetros. De 5.250 atletas es el único que va a participar en todas estas instancias.
Juan Gabriel, el otro viejo, prende el noticioso, putea contra los políticos, contra la injusticia, se hace "mala sangre". Es parte de una generación que vivió las desapariciones de sus amigos. De la que zafó como pudo y que su asfixia económica terminó de ahogarse gracias al menemismo. Pega un portazo, y se va a comprar puchos.
Efraín, el viejo atleta, nació el 12 de marzo de 1918. ¿Hace falta explicar qué generaciones transitó? Se radicó en Tucumán hace varias décadas y hace un par de semanas corrió 91 carreras de 100, en San Miguel. Si importara algo, vale mencionar, que salió campeón en un par de mundiales (Puerto Rico y San Sebastián).
Ahí están los dos: "Yo ya estoy viejo" se excusa mi padre que es más joven que el viejo. Wachs, amante del ajedrez, se cansó de estar sentado tirando diagonales con los alfiles y se metió de lleno en el atletismo: cuando tomó esa decisión tenía 70 años.
Mañana inicia su participación en un mundial. Mientras tanto, mi viejo, se pelea conmigo porque le pido una sola cosa: que deje de fumar.

jueves, 23 de julio de 2009

SONIDOS Y SILENCIOS



“Gracias a la vida / que me ha dado tanto me ha dado el oído / que en todo su ancho...”1

Según el agente cubano infiltrado en la CIA Manuel Hevia, Dan Mitrione probaba obsesivamente la aislación sonora del sótano de su casa en Malvín, donde instalaría un pequeño anfiteatro para impartir cursos de tortura. Sentado en la sala, trataba de percibir el sonido del tocadiscos que, a todo volumen, Hevia prendía en el sótano.
También le pidió que disparase en el lugar con una mágnum. Cambiaban de lugar, una y otra vez. No se oía nada. Quedó satisfecho.

* * *
Lo que más se repite en los testimonios sobre tortura es el recuerdo de una o varias radios prendidas a gran volumen para cubrir los gritos.2 El dolor no admite órdenes de silencio. Algunas sesiones de tortura se grababan para después ser pasadas. Sabían que lo peor era escuchar el sufrimiento del otro. Hablar estaba prohibido, salvo para responder el interrogatorio.3

Los detenidos eran inmediatamente encapuchados. El sonido pasaba a ser un arma psicológica. Uno de los manuales de tortura de la CIA es específico cuando sugiere que la puerta que se cierra tras el detenido debe hacer mucho ruido, para dar sensación de enclaustramiento, de desprotección. En el Batallón de Infantería Blindada número 13, también llamado “Infierno Grande”, se realizaba una especie de espectáculos. Había coches con sirenas funcionando, perros ladrando y muchos soldados a los que se les obligaba a gritar en torno al torturado. En Argentina hubo varios testimonios coincidentes en mencionar un secuestrador que se acercaba sigilosamente a los encapuchados para tocar a su lado un silbato ensordecedor. También en forma sorpresiva se aplicaba la tortura conocida como “teléfono”: con las manos ahuecadas golpeaban ambos oídos, produciendo un gran dolor, mareos y pérdida de equilibrio. Muchos recuerdan la risa de los torturadores. Especialmente les hacía gracia las piruetas del cuerpo al que se aplicaba electricidad.

Pero el órgano auditivo también era fuente de datos. Los sobrevivientes de Automotores Orletti confirmaron el lugar por el sonido de la cortina de enrollar que se levantaba para dar paso al calvario, el tren que pasaba, los niños de la escuela cercana.

* * *
En dictadura, todos los sonidos fueron sospechosos. Cuando un informativista radial tosió después de mencionar a un general, la Policía lo llamó enseguida para averiguar “qué había querido decir”. A veces, los sonidos fueron realmente culpables de complicidad. De resistencia. El “tiranos temblad” del himno uruguayo se esperaba con ansiedad, para cantarse con una intensidad difícil de reprimir. Al ser sacada del juzgado, esposada, una presa política escucha que un joven caminando en la vereda de enfrente empieza a silbar. Silba la Internacional. Años después la ex presa cuenta la historia en un comité y la persona que tiene enfrente le dice: “Ese hombre era yo”.

Los sonidos también pueden cambiar de bando. Las cacerolas que rechazaban a Allende a comienzos de los setenta se escucharon después en Uruguay contra la dictadura. Por esa época volvieron las canciones, con voces prohibidas –de los nuevos cantores y de los viejos discos que seguían escondidos– o con censura previa. La censura pedía tres copias de cada letra que después se cantaría. Finalizando la dictadura vuelve Alfredo Zitarrosa. Canta en su homenaje Carlos Molina. Al día siguiente lo citan a Jefatura por no haber mandado previamente las letras para ser autorizadas. Carlitos intenta explicar que es payador y por lo tanto sus sonidos brotan en el momento. Ante la tozudez del funcionario, insistente en preguntarle qué había cantado, le responde con una cuarteta también improvisada: “Cuando pulso un instrumento/ y me pongo a improvisar/ ahí ya me empiezo a olvidar/ mi copla muere en el viento”. Como lo que la censura pedía era sólo las letras, el grupo Los que Iban Cantando abre sus recitales con versiones instrumentales de canciones prohibidas. Nada desaparece mientras sea defendido. La cinta conteniendo la grabación del discurso dado por el Che en el Paraninfo de la Universidad en 1961 fue enterrada en 1973 y desenterrada en 2003. Treinta años después su voz seguía intacta y actual.

* * *
Hay silencios y silencios. En 1985, diariamente se filmaba el juicio a los nueve integrantes de las juntas que habían comandado la dictadura en Argentina. Pero desde el gobierno se había hecho el acuerdo de brindar a los medios sólo tres minutos diarios, sin audio. Entre otras cosas, para no irritar más a los militares. Era un silencio temeroso. Cuando se casó una hija de Gavazzo, familiares de desaparecidos se instalaron en la puerta del registro civil con los carteles. En silencio. Era un silencio valiente, veterano de esperas en juzgados y ministerios, de innumerables viernes instalados en la plaza Libertad, de enfrentar llamadas anónimas amenazantes. Los guardaespaldas se acercaron y a los gritos los rompieron.

Ana Victoria Fellini fue la hija de un detenido desaparecido en Argentina. Murió joven, de un cáncer en la boca. Se enteró tardíamente de la historia de sus padres y, aturdida, nunca quiso hablar sobre el tema. En la búsqueda de terapias alternativas una bruja le dijo: “Vos quisiste gritar y no pudiste”.

* * *
Marcha del Silencio se llama la caminata que, contra la impunidad, los 20 de mayo4 realizan miles de personas desde hace una década. En las bajadas, todos miran para atrás y calculan la cantidad de concurrentes. A más gente, mayor es el peso del silencio. Con los años, las caras en los carteles se van volviendo conocidas. Uno intenta imaginarles otros gestos, o cómo habrían envejecido. Es un silencio que está lejos de la “discreción”, “mesura para sellar la paz”, “prudencia para no instigar”. A veces la gente charla en voz baja. En voz baja, como León Duarte le pidió, en medio del fugaz abrazo de despedida, al “Perro” Pérez que no volviera –“andate, estos son unos asesinos”–;5 en voz baja, como entre la oscuridad de las capuchas los secuestrados se daban ánimos o intercambiaban sus datos por si alguno sobrevivía; en voz baja, como una abuela de Plaza de Mayo escuchó de boca de su marido –el día en que éste falleciera de un ataque al corazón, mientras las multitudes aturdían festejando el Mundial de fútbol obtenido por Argentina en 1978–: “¿Vos te creés que no sé que me estoy muriendo de pena...?”.

Este viernes 20 de mayo a partir de las 19 horas se realiza la décima Marcha del Silencio. Por los más de 210 uruguayos detenidos desaparecidos. Por los asesinados y torturados. Para el pasado, verdad. En el presente, justicia. Por siempre, memoria y nunca más.

Rubén Olivera
Brecha
16 de Mayo de 2005



1. “Gracias a la vida”, Violeta Parra.
2. Hasta hace poco, ex detenidos en Jefatura de Montevideo contaban que se sabía cuándo torturaban a alguien por el volumen exagerado con que se ponía una radio.
3. Incluso en una etapa con los rehenes tupamaros se intentó instrumentar un plan que implicaba la ausencia de contacto verbal. Se les daban las órdenes por escrito. Esto se conoció en el exterior. Cuando una comisión visita a algunos rehenes, éstos no comprenden por qué sólo se los lleva ante ella para decir su nombre. En realidad querían confirmar que los prisioneros conservaban su facultad parlante, como síntoma de equilibrio. Aunque el plan no se cumplió en forma estricta, doce años después, cuando volvieron a estar en celdas compartidas, la capacidad del habla les costó. Enronquecían pronto.
4. Fecha de la aparición de los cadáveres de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw.
5. Washington “Perro” Pérez es secuestrado en 1976 por Hugo Campos Hermida, José Gavazzo y otros delincuentes, para usarlo de intermediario con el PVP en un intento de canje de Duarte y Gerardo Gatti por dinero.


lunes, 6 de julio de 2009

Angel de la soledad


Y ahora con el resultado puesto, todo terminó.
Los Angeles de Cappa son enviados a la hoguera con el estigma de perdedores, de segundos, de fracasados. Si, así es la Argentina.
Vélez campeón y los hinchas de esta institución “modelo” salivaron a los jugadores como Mario Bolatti, Patricio Toranzo, mientras estos, intentaban dar la cara.
Fue campeón Vélez. Incluso, hasta fue injusto para los hinchas del Fortín, los errores de Gabriel Brazenas y su cómplice Roberto Casas, para conquistar el campeonato que bien merecido tenían. Más injusto, claro, fue para el Globo.
Aunque es cierto que si Rodrigo López hubiese metido el penal, nadie hubiese dicho nada. Pero no lo erró: Se lo atajaron y el campeonato iba camino al resultado justo.
Vélez empujó, si. Pero no mereció ganar. No fue nítida su superioridad. Huracán no jugó como venía jugando. Claro, esto no es culpa de los velezanos, pero en el fondo, se sabe, que si el equipo jugaba con la tónica que venía mostrando, era superior.
No lo pudo demostrar, está claro. Ese fue el pecado de Huracán. Pero en el fondo, todo simpatizante del fútbol-esto no incluye a resultadistas y fanáticos obtusos- sabe que Huracán propuso algo distinto que la media de los equipos.
¿Vélez mereció el campeonato? Sin dudas. ¿Fue justa la conquista de ayer? No. ¿Por qué? Porque La pelota estaba en poder de las manos de Monzón cuando Joaquín Larrivey lo chocó. Porque Eduardo Domínguez abría el partido si un lineman hacía correctamente su trabajo( fue el mismo que no levantó la bandera en el choque Larrivey/Monzón).
No hay que olvidar el penalazo de Arano pero, si juzgamos cosa por cosa, el que perdió fue Huracán. El partido estaba controlado. Se terminaba. Se extinguía. Vélez no había podido hasta allí quebrar a Huracán. Porque Huracán no jugó como siempre, pero supo defenderse.
Decir esto ya no sirve de nada. Sólo justificar un argumento que los resultadistas, automáticamente, olvidarán. Ya no tiene sentido...
Luego, la Argentina de siempre. Acto mafioso uno: El robo de las pelotas, cobarde…vergonzoso.
Acto mafioso dos: El robo de la indumentaria de los campeones. Esto conspira con la versión de la institución Vélez/modelo, que no tuvo previsión.
El único país del mundo donde los jugadores festejan en calzoncillos: “made in Argentina”. Lamentable.
Acto mafioso número tres: sobre el final, el árbitro no supo que hacer, se lavó las manos y pitó el final.
El final. Argentina es así: Gloria para Vélez y fracaso para los Caballeros de la Quema, para Cappa y Huracán.
Por último, un detalle: Fabián Cubero declaró, peyorativamente, que: “el ticky ticky, lo tuvimos nosotros”.
Pregunta: ¿Cuándo? ¿En qué momento?
Ricardo Gareca trabajó, construyó el Vélez campeón, pero la idea del Fortín fue achicarle los espacios, quitarle la pelota al Globo, tapar las subidas de los marcadores de punta, pero no otra cosa. La idea fue anular. Defenderse. Y ser efectivo. Lo logró.
Mostró temple en momentos clave, tuvo lo suficiente para dar vuelta partidos difíciles, jugó regularmente todo el campeonato. Pero no fue vistoso. La propuesta fue extirparle las ideas Cappa. Dos identidades diferentes.
En efecto, es irrespetuoso que Cubero se jacte de “jugar bien el fútbol” cuando nunca pasó la mitad de cancha con pelota dominada como marcador de punta.
Huracán quedó en la historia. Vélez también. La historia la escriben los que ganan y estará en cada uno decidir qué recordar de este clausura 2009.
Mientras tanto, el Ángel de la soledad y de la desolación, seguirá preso de su ilusión y continuará proponiendo la predica del potrero argentino. Esa idea que los europeos odian y en Brasil defienden, y así les va: ¡a bailar… a bailar, bailar!

sábado, 4 de julio de 2009

Los que no quieren dudar


Alguna vez Aldo Rico, allá por el ’88, en Monte Caseros, tras ser arrestado por llevar a cabo el 2° alzamiento de los carapintadas declaró que no se arrepentía de ninguno de sus actos. Se valió así mismo: “Yo no dudo. Los soldados no dudan. La duda es una jactancia de los intelectuales”.
Probablemente, quedará tamaña duda: la de saber si Rico alguna vez habrá leído a Ortega y Gasset; o será que, lamentablemente, las frases de izquierda usadas por la derecha, se establecen con mayor fuerza en el imaginario de la sociedad argentina.
Pues bien, hace 31 años, el 21 de junio de 1978 Argentina necesitaba hacerle 4 goles a Perú para clasificarse en el Mundial organizado por la Junta Militar, en 1978. Aquel Perú que venía de vencer 3-1 a Escocia, le había metido 4 a Irak y empató sin goles con el subcampeón mundial Holanda en la primera ronda, pese a encontrarse eliminado al momento de jugar contra la Argentina, dejó de lado la chance de dar el batacazo contra el dueño de casa.
Desde ese día, el manto de duda sobre la veracidad del resultado es cuestionado. César Menotti, entrenador de aquel seleccionado, sostiene hoy que “a Perú le ganaron sin dejar dudas”. Su posición, en algún punto, es comparable a la de Rico: desde la retórica del discurso.
Es lo único que tienen en común Rico y el Flaco. Este último, ha sido víctima de una de las paradojas más llamativas: justo él, un técnico que defendió la coherencia, la libertad del futbolista y la idea de juego basada en proteger “la nuestra”; también fue, el tipo que dirigió la Selección Argentina tutelada por la dictadura más sangrienta de la historia argentina. En palabras de Jean Paul Sartre: “Cada uno, también es, lo que hace”, ¿No?
Encima, tiempo después, la información se filtró y saltó a la luz que el dictador peruano Francisco Morales Bermúdez, recibió un préstamo por parte de Argentina de 50 millones de dólares sin interés, todo esto como marco del Convenio Sobre Ayuda Alimentaria. También se cree, que en el “rosqueo” se pagaron grandes sobornos a funcionarios peruanos desde cuentas manejadas por la Armada argentina.
Como ha sido todo lo competente con el Mundial, el EAM –Ente Autárquico del Mundial- fue quién cerró el trato -lo habría realizado Carlos Lacoste y Omar Actis- con tres antiguos oficiales peruanos que acompañaban a su seleccionado en su estadía en la Argentina.
Se cree que se transfirieron grandes sumas de dinero a varios dirigentes peruanos desde la cuenta corriente de la marina argentina. Además en juego había un pozo a repartir entre los futbolistas peruanos de 250.000 dólares si perdían por más de cuatro goles.
Para recordárselo Jorge Videla visitó el vestuario: ¿O habrá ido para alentarlos? ¿O será que cayó en el vestuario peruano para hacer lo que mejor quería hacer: imponer el terror? Quedan dudas…
Los jugadores de aquella “epopeya” sienten que “es injusto que se confunda el mundial con lo que pasaba”. Hablan de aquel tiro en el palo de Juan José Muñante cuando arrancó el partido como justificando las actuaciones en un escenario donde la obra parecía estar escrita detrás del telón. Quieren que el reconocimiento sea justo.
Como ellos, los 30 mil detenidos desaparecidos, los hijos y nietos huérfanos, criados en cautiverio y tantos más también, aún hoy, también exigen justicia.
En el medio, pasaron 31 años y las dudas permanecen sobre aquel día oscuro. Por más que algunos, todavía, prefieren no dudar.

miércoles, 17 de junio de 2009

DEVOLVER EL DOMINGO DEL '73


Será que para Huracán no debe ser lo único ganar. ¿Dónde se guardará este campeonato sino en la historia y la memoria del fútbol argentino? ¿Qué importa si ya sale o no campeón? Ahora: ¿Qué es salir campeón? ¿En qué consta ganar?
Si cada vez que Javier Pastore agarra la pelota provoca sonrisas. La trata con una delicadeza distinta: la suelta en vez de dar un pase, no la recibe sino que la abraza con una caricia. No es el único: ¿A quién todavía no le hizo acordar al loco René Houseman, Matías Defederico, por caso?
O que no se diga, pero Mario Bolatti tiene tres parecidos: sin jugar de diez, se parece al inglés Babington, ordena el medio a lo “Coco” Basile y grita en voz baja recuperando la pelota, utilizando la mejor manera de hablar: jugando. Parece inevitable evocar la comparación con el elegante “Toscano” Rendo.
¿Y el “Lungo” Nieto? Merece distinción: pese a que le sigue errando al arco, no duda en correr cada pelota convirtiendo una rara especie de goles abstractos. Se va feliz de la cancha aunque no anote, porque puede estrujar su camiseta y llenar el vestuario de transpiración.
Equipo que le dicen, con el Ángel de entrenador defendiendo a Cappa y espada las ideas del Flaco. El deté “quemero” diseñó su equipo como siempre soñó: insiste en jugar con la pelota por el piso e impone la libertad para los que saben. Entonces: ¿Cómo este Huracán no va a hacer acordar al del ’73? Hacer y acordar, que un campeón juegue lindo y después dará casi lo mismo lograr la vuelta.
Esos que sólo quieren ganar, olvidan en la importancia del resultado, la ilusión de creer en las utopías; omiten que en el mundo, como en el fútbol, si se cree en los sueños todavía se puede ser mejor.
Por ejemplo: Quién le quita la emoción presente al barrio. Quién les devuelve las lágrimas a los abuelos y nietos de Parque Patricios. Quién olvida las ovaciones y los aplausos de todo el Ducó. El caño de Pastore a Nico Sánchez en el 4-0 a River o el “Goltz” de cabeza de Paolo después de 6 clásicos sin ganar-3 derrotas y empates-, pegando justo como Ringo, para volver a pelear el campeonato otra vez después de quince años.
Hoy, Huracán está en la víspera, con la ilusión y el sueño intacto. Como explicó Atahualpa “lo que ayer fue esperanza hoy es recuerdo”. Ya es historia.
Cómo se preguntó alguna vez, Osvaldo Ardizzone, quien alertó en su retórica: ¿Quién te devuelve aquel domingo del ’73? cuando afirmaba que ese Globo volaba “como si el progreso no lo hubiese lastimado”.
El día llegó. No se sabe si Huracán será campeón. A esta altura el resultado es casi circunstancial. Porque si algo alcanzó éste equipo es ser el responsable de devolverle a Ardizzonne y al fútbol argentino, aquel domingo del ’73.

lunes, 8 de junio de 2009

AQUELLA SOLITARIA VACA CUBANA


En acto de peculiar significado histórico, la OEA –Organización de los Estados Americanos- acaba de dar sepultura formal a la vergonzosa resolución que en 1962 excluyó a Cuba del Sistema Interamericano.
Pero la OEA fue hasta aquí- y es probable que no cambie de rumbo-consecuente con su papel de instrumento de la hegemonía estadounidense en el hemisferio, y mostró la capacidad de Washington de imponer su voluntad sobre América Latina en el momento histórico en que triunfó la Revolución cubana, cuando la excluyó sin tapujos.
Ahora, pese a que la decisión de dejar sin efecto la resolución VI de la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, constituye un desacato incuestionable a la política seguida por los Estados Unidos contra Cuba desde 1959, repara una injusticia histórica y constituye una reivindicación al pueblo de Cuba y a los pueblos de América, Cuba ratifica, una vez más, que no regresará a la OEA.
Desde el triunfo de la Revolución, la OEA ha desempeñado un activo papel a favor de la política de hostilidad de Washington contra Cuba. Oficializó el bloqueo económico, dispuso el embargo de armas y productos estratégicos, y estipuló la obligatoriedad de que los países miembros rompieran relaciones diplomáticas con el Estado revolucionario.
Durante años pretendió mantener a Cuba bajo su competencia y someterla a su jurisdicción y a la de sus órganos especializados. Se trata de una Organización con un papel y una trayectoria que Cuba repudia por más que ahora deba dar cause a la solicitud mayoritaria de los pueblos que la integran.
El pueblo cubano demostró que supo resistir a las agresiones y el bloqueo, superar el aislamiento diplomático, político y económico, y enfrentar por sí solo, sin doblegarse, la agresividad persistente del imperio más poderoso que haya conocido el planeta, los EEUU.
En efecto, Cuba, comparte valores que son contrarios a los del capitalismo neoliberal y egoísta que promueve la OEA y se siente con el derecho y la autoridad para decir NO a la idea de incorporarse a un organismo en el que todavía los Estados Unidos ejercen un control opresivo.
La respuesta del pueblo de Cuba a la ignominiosa Octava Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, fue la Segunda Declaración de La Habana, aprobada en Asamblea Popular el 4 de febrero de 1962 por más de un millón de cubanos en la Plaza de la Revolución.
La declaración afirmaba textualmente:
"... Con lo grande que fue la epopeya de la independencia de América Latina, con lo heroica que fue aquella lucha, a la generación de latinoamericanos de hoy le ha tocado una epopeya mayor y más decisiva todavía para la humanidad. Porque aquella lucha fue para librarse del poder colonial español, de una España decadente, invadida por los ejércitos de Napoleón. Hoy le toca la lucha de liberación frente a la metrópoli imperial más poderosa del mundo, frente a la fuerza más importante del sistema imperialista mundial y para prestarle a la humanidad un servicio todavía más grande del que le prestaron nuestros antepasados.
"... Porque esta gran humanidad ha dicho: “¡Basta!” y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente".
Y fue el Che el que tomó la palabra en la última Conferencia de la OEA que participó Cuba el 8 de agosto de 1961:
“La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba expresa la convicción cubana de que la democracia no puede consistir solo en el ejercicio del voto electoral que casi siempre es ficticio y está manejado por latifundistas y políticos profesionales, sino en el derecho a los ciudadanos a decidir como lo hace esta asamblea del pueblo, sus propios destinos. La democracia, además, sólo existirá en América Latina cuando los pueblos sean realmente libres para escoger, cuando los humildes no estén reducidos por el hambre, la desigualdad social, el analfabetismo y los sistemas jurídicos a la más ominosa impotencia.”
También, en dicho discurso, denunció el carácter imperialista de la Alianza para el Progreso y propuso su reforma, en donde los estados americanos debían ser respetados y libres:
“Hagamos la Alianza del Progreso en esos términos; que crezcan de verdad las economías de todos los países miembros de la Organización de los Estados Americanos; que crezcan, para que consuman sus productos y no para convertirse en fuente de recursos para los monopolios norteamericanos; que crezcan para asegurar la paz social, no para crear nuevas reservas para una eventual guerra de conquista; que crezcan para nosotros, no para los de afuera.”
Cuba amigos, sigue siendo leal a estas ideas, que han permitido mantener ser libre, soberana e independiente".
Entonces, no es tan fácil de convencer a un pueblo cuando se pone en juego su dignidad. Y en este atroz campo capitalista, donde pocos camina con la frente alta, esta loca isla seguirá siendo aquella solitaria vaca cubana.

domingo, 7 de junio de 2009

EN PRIMERA PERSONA



No hay que comenzar un un texto en primera persona argumentan los que saben desde la escuela de periodismo. Yo, empiezo en primera persona. Entiéndase que no es un acto de absurda rebeldía, ni de “vedettismo”, ni de exacerbación de ego. Es porque más que nunca voy a hablar de mi, de lo que creo, respecto de SER PERIODISTA.
Pienso en lo que me recrimina mi profesor Diego Borinsky y tiene razón: puedo escribirlo igual de otra manera. Pero no. Lo voy a escribir así: En primera persona.
Quiero expresar, para los que no saben, qué se siente tener la responsabilidad de contar lo que uno ve. En definitiva, el verso de la objetividad ya no se lo cree nadie. Hoy los periodistas son empleados de empresas, son escritores de perfiles de editoriales, ya no quedan Dantes Panzeris, Rodolfo Walshes, ni Robertos Arlt.
Ni siquiera se busca el arte de lo subliminal. No se intenta despistar al editor y enchufarle las palabras que uno elige para escribir. Porque ser periodista es elegir el recorte de lo que se ve. Siempre.
Elegir, claro, también es eliminar. Por eso la realidad está recortada en los medios. En los medios se crea una realidad: La realidad de los miedos, por ejemplo. Es que la información tiene que ser mercancía: ya no importa el cómo sino el qué.
El periodista actual se adapta al consumo y no tiene una función pedagógica, como debería ser. Al lector se le debe enseñar, volverlo un consumista intelectual. El consumo codifica el intelecto y no al revés.
Está claro que como lo mostró el negro que “El mundo ha vivido equivocado” o que se mantiene “Patas para arriba”como escribió Galeano. No es que no se puede cambiar. Es que no se quiere cambiar que es otra cosa.
En efecto, ser periodista, debe ser antagónico a este tipo de cosas. Es denuncia y compromiso. Es asumir la responsabilidad de no ser cómplices a los metadiscursos hegemónicos.
Para eso no debe abandonar la búsqueda de la verdad y debe apelar a ejercicio de la memoria. Si no leemos la historia no aprendemos de los errores. Si no sabemos, no vemos. Si no vemos, no sabemos qué pasa.
Entonces, un periodista sin formación, es una aguja perfecta para inyectar en la opinión pública los discursos corporativistas, las intenciones políticas planificadas y, sobretodo, para venderle a la gente lo que es funcional a las empresas de medios.
Un comunicador social tiene la obligación de vislumbrar el desarrollo del círculo vicioso cínico: más ignorantes somos, más fáciles de que nos manipulen. Prénsenlo así: Más idiotas somos, más Tinelli nos dan. Más ilusos, más cierto será entonces, la idea del turco, de llevarnos a la estratósfera.
Esta crónica apunta directamente a una crítica generalizada a los periodistas de escritorio que dejan de lado, precisamente, su conciencia crítica. El periodista de escritorio no es más que un mercenario de un grupo de empresarios. La escuela del periodista no se hace en la facultad, ni en las escuelas. El periodista, no vale un carajo sino empieza a patear la calle, no comienza a ver qué pasa en el barrio, a sacar las conclusiones del camino y de la gente…
Debe ser escéptico. Crítico. Honesto y fiel. Antes que cualquier otra cosa ser honesto y fiel. Fiel a lo que ve y debe darle calce al imperio de sus sentidos para poder ser honesto. Las percepciones no surgen naturalmente, implosionan desde nuestras sensibilidades.
Entonces: si a vos te importa un carajo que un docente esté reclamando lo que le corresponde desde la desobediencia civil de cortar una calle, vas a decir cualquier otra cosa menos eso...
El día del periodista es un homenaje a Mariano Moreno, porque el 7 de junio de 1810 fundó la Gaceta de Buenos Aires. La proclama editorial daba las razones de su nacimiento: “Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a luz un nuevo periódico semanal, con el título de Gaceta de Buenos Aires, el cual sin tocar los objetos que tan dignamente se desempeñan en el Semanario del Comercio, anuncie al público las noticias exteriores e interiores que deban mirarse con algún interés. En él se manifestarán igualmente las discusiones oficiales de la Junta con los demás jefes y gobiernos, el estado de la Real Hacienda y medidas económicas, para su mejora; y una franca comunicación de los motivos que influyan en sus principales providencias, abrirá la puerta a las advertencias que desee dar cualquiera que pueda contribuir con sus luces a la seguridad del acierto.La utilidad de los discursos de hombres ilustrados y que sostengan y dirijan el patriotismo y fidelidad, que tan heroicamente se ha desplegado, nunca es mayor que cuando el choque de las opiniones pudiera envolver en tinieblas aquellos principios, que los grandes talentos pueden únicamente reducir a su primitiva claridad; y la Junta, a más de incitar ahora generalmente a los sabios de estas provincias, para que escriban sobre tan importantes objetos, los estimulará por otros medios que les descubran la confianza que pone en sus luces y en su celo”. Gaceta de Buenos Aires, del 7 de junio de 1810.)
Hablaba de fidelidad. De patriotismo. De claridad. De eso se trata un periodista, básicamente, en primera persona.

sábado, 30 de mayo de 2009

29 de Mayo


No hay espontaneísmo. Ni improvisación. Ni grupos extraños a las resoluciones adoptadas. Los Sindicatos organizan y los estudiantes también. Se fijan los lugares de concentración. Como se realizaran las marchas. La gran concentración se llevara adelante, frente al local de la CGT en la calle Vélez Sársfield 137.
Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad en los días previos. Se suceden las Asambleas de los Sindicatos y de los Estudiantes que apoyan el paro y la protesta.
El día 29 de Mayo amanece tenso. Algunos sindicatos comienzan a abandonar las fábricas antes de las 11 horas. A esa hora el Gobierno dispone que el transporte abandone el casco céntrico. Los trabajadores de Luz y Fuerza de la Administración Central, pretenden organizar un acto a la altura de Rioja y General Paz y son atacados con bombas de gases. Es una vez más la represión en marcha. La represión indiscriminada. La prohibición violenta del derecho de reunión, de expresión, de protesta.
Mientras tanto, las columnas de los trabajadores de las fábricas de la industria automotriz van llegando a la ciudad. Son todas atacadas y se intenta dispersarlas. El comercio cierra sus puertas y las calles se van llenando de gente.
Corre la noticia de la muerte de un compañero, era Máximo Mena del Sindicato de Mecánicos. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el Pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles, que luchan enardecidas. Todos ayudan.
El apoyo total de toda la población se da tanto en el centro como en los barrios. Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles contra tantas prohibiciones que se plantearon. Nada de tutelas, ni de los usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas. El saldo de la batalla de Córdoba -El Cordobazo- es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un Pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.
En las fogatas callejeras arde el entreguismo, con la luz, el calor y la fuerza del trabajo y de la juventud, de jóvenes y viejos, de hombres y mujeres. Ese fuego que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares ya no se apagará Jamás.En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Anos de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano.

Agustín Tosco

jueves, 28 de mayo de 2009

EL BARZA TIENE PULGAS



Son pulgas que pican y molestan. Se mueven y saltan.
Vuelan. No se ven. Dan vueltas. Una acá. Otra allá. ¡Pim, pam, pum!
El Barcelona se llenó de pulgas. ¿Alguien pudo contra una de ellas alguna vez? Mucho menos contra once…
Es imposible: un ejército de pulgas que se multiplican y pinchan a las defensas férreas, hasta erosionarlas. Como si fuesen termitas. Comen los pies. Muerden las raíces. Te ganan.
Pero hay una sola que se destaca entre todas. La diferente: La pulga atómica, sin dudas, es Lionel Messi.
Es cierto, literalmente, hay que crear un párrafo aparte para Xavi o el “cerebro” Iniesta. Oración mediante para “Samy” Eto’o que definió como Romario en el primer gol de la final de Champions League o el gran “Titi” Henry que siempre comprendió a Messi en el concepto futbolístico.
Sin embargo, más allá de estos fenómenos, que no salen de a montones sino que surgen esporádicamente, hay que explicar que ayer frente al fluido Manchester United -ácido que no surtió efecto-, Messi fue el cursor de un mousse. Se movió por toda la pantalla como los cracks de antes. Por caso: ¿Adónde jugaba Garrincha? En ningún lado. Pegado a la raya, si; pero: ¿A cuál de todas?
Barcelona logró el fútbol de la libertad. Con su deté, “Pep” Guardiola, sólo orientando al grupo: los defensores recuperando las temperas, los volantes de recuperación alcanzando los pinceles, los creativos pintando y los delanteros colgando el cuadro.
Un equipo. Once jugadores con el ego de una pulga. Cooperando, siendo solidarios ente sí. Con siete pulgas en el banco esperando brincar a la cancha. Un grupo.
Así lograron hacer historia. Dando espectáculo. Porque esto también es fútbol. Aunque el Barza reembolse 153 millones de euros y Manchester 90 millones sólo por perder. Más allá de todo lo nefasto que envuelve a este deporte, dentro de la cancha, cuando la pelota empieza a rodar, el hincha quiere disfrutar.
Ayer, degustó un banquete. Cada vez ocurre menos, pero esta vez se lo debe a unas pulgas y a Messi…En el día que de Mesías pasó a ser rey.

martes, 26 de mayo de 2009

Nota original



Pedro Prospitti y Daniel Carou: El Fútbol de ayer y hoy

De niño, antes de firmar la planilla para entrar al campo de juego, me detenía frente a un pequeño cuadro que mostraba a un hombre en cuclillas con el cuerpo inclinado sobre una vieja pelota. Detrás de esa figura se distinguían las tribunas del Club Unión Alem Progresista -C.U.A.P.-.
No supe quién era el hombre de la foto hasta que Eduardo Paredes, canchero y utilero, una especie de padre de todos los chicos del club, me señaló que el tipo en cuestión era Pedro Prospitti, uno de los mejores jugadores de fútbol que haya vestido la camiseta de Unión.
Tiempo después, al leer el maravilloso libro “Los Chicos del Barrio” de la escritora y docente Elisa Pérez, que repasa bellas historias de Allen, encontré que a Prospitti, nacido un 24 de julio de 1941, le enseño a jugar Aldo Cornide, un talentoso mediocampista que destiló magia en el campeonato que Unión ganó, en 1934. Cornide, compartió delantera junto a José Prospitti –padre-, uno de los ¡cinco! delanteros que conformaron aquel plantel campeón, responsables de que al C.U.A.P. lo apodaran como “los Magos”.
Y la sangre hizo el resto: Pedro Prospitti, con veinte años, debutó el primero de octubre de 1961, en Estudiantes de La Plata, en la fecha veinte del campeonato que Racing ganaría cómodamente. En ese mismo año, en representación del socialismo, Alfredo Palacios, era elegido como senador por la Capital Federal en las elecciones legislativas y el presidente Arturo Frondizi había recibido al Comandante Ernesto Guevara, mientras el censo daba que Argentina tenía veinte millones quinientos mil habitantes.
Conocido como “Cocoliche” por su adhesión a los juegos de azar, en 1962 jugó en San Lorenzo dónde participó en cuatro partidos y volvió al “pincha” platense al año siguiente. En 1964 fue transferido a Independiente y en agosto de ese mismo año, salió Campeón de América y disputó, además, las tres finales por la Copa Intercontinental, que el “Rojo” finalmente perdió, contra el Internazionale de Milán, en partido desempate.
En esa misma temporada, la Selección Argentina conquistó la Copa de las Naciones. Enfrentó entre otros a Inglaterra y al Brasil de Pelé, organizador del torneo. El gran Amadeo Carrizo, que le contuvo un penal decisivo al genial Gerson, en su biografía que escribió Alfredo Luis Di Salvo, declaró que la figura, pese a que no había convertido, había sido Prospitti por haber participado en los tres goles y construir paredes maravillosas junto a Ermindo Ángel Onega.
En 1966 llegó a River después de una temporada en Nacional de Montevideo –Uruguay-. En 1967 jugó para Quilmes y algunos conflictos dirigenciales lo llevaron al fútbol extranjero. Tuvo que exportar sus goles a Brasil, Ecuador y Colombia. En Bogotá fue goleador con Millonarios en el campeonato colombiano de 1971.
Prospitti, emuló el cuento que tiempo después escribiría Alejandro Dolina, “Relatores”, que narra la historia de un jugador que fue desdeñado de las canchas por relatar los partidos. Heber Pinto, periodista colombiano, describe que en un clásico de principios de los ’60, el delantero argentino se anticipó en su propio relato a la jugada que iba a hacer frente a un defensor rival, Núber Cano: "Prospitti le va a meter un caño a Cano se lo mete, ¡se lo metió! ¡Qué baile le está dando, señores! Esta tarde, Cano no lo puede parar a Prospitti".
Así era Pedro Prospitti, un eximio goleador de excelentes cualidades técnicas. Típico delantero argentino: Díscolo, guapo, travieso. En toda su carrera marcó 138 goles en 231 partidos, superando en promedio, más de medio gol por partido -0,60%-. Terminó su carrera en el Emelec ecuatoriano y decidió pasar los últimos días de su vida, en su tierra natal, agobiado por el alcohol, las traiciones del juego y el dolor del olvido. Se despidió joven el 26 de noviembre 1996.

Cumplir un sueño


Tuvieron que pasar casi cuatro décadas para que Alberto Daniel Carou, le devuelva a la ciudad la representación en la primera división del fútbol mundial.
El “Dani” nació un 27 de junio de 1984 y dio sus primeros pasos en la escuela de Fútbol de Unión. Más tarde, tuvo un paso efímero en Círculo Italiano de Villa Regina y regresó al “Mago”. En esa etapa viajó a Rosario, realizó una prueba en Newell’s Old Boys, pero no le dieron ninguna oportunidad.
En 2001 salió campeón con la Selección de Río Negro, en los Juegos de la Araucanía. Ese mismo año probó suerte en Huracán y Lanús que pretendieron sus cualidades. Sin embargo, los empecinados dirigentes de la época no quisieron otorgarle el pase y tuvo que regresar al “Mago”.
Después de dos temporadas en la primera división del C.U.A.P., pasó a Cipolletti y obtuvo el campeonato con la tercera división. No obstante, no obtuvo lugar en la primera que comandaba Domingo Perilli. Cerca de largarlo todo, un llamado de Deportivo Roca, que disputaba el Argentino B, le devolvió la confianza. Con el “Naranja” disputó un gran torneo con media docena de goles.
Terminado el préstamo, “Mingo” Perilli lo convocó y decidió darle la camiseta número 10, esa misma que hacía poco tiempo habían dejado Matías Urbano, Gustavo Canales y el exquisito Lorenzo Frutos. “Dani” devolvió el gesto con el ascenso de categoría y muchos goles: fueron 18 en total que incluyen 4 tantos al clásico rival del “Albinegro”, Deportivo Roca. En su corta carrera ya marcó 26 goles en 86 partidos.
Luego, Cipolletti consiguió el ascenso y en la primera temporada del Argentino A, de la mano del enganche como eje organizador, se clasificó al cuadrangular final, pero una lesión lo marginó de la etapa decisiva para subir a la categoría Nacional B.
Cipo no logró el ascenso, pero Carou tuvo su premio: un doble salto de categoría. Arsenal de Sarandí compró el 80% de su pase.
Pese a que no jugó ningún partido oficial, convirtió el único gol del triunfo en un amistoso frente a Talleres de Córdoba, y se destacó en los partidos que le tocó jugar en reserva frente a Godoy Cruz, Rosario Central, River Plate y Estudiantes de La Plata -en el que convirtió un golazo de treinta metros en el Estadio Único-.
Una rodilla caprichosa que conspiró contra su plenitud física, un plantel que venía de ganar la Copa Sudamericana y un técnico debutante, Daniel Garnero, se transformaron en factores que lo relegaron en la formación titular.
No obstante, Fernando Díaz, entrenador de Ñublense de Chile pidió por el enganche y “Dani” mudó su fútbol a la ciudad de Chillán, a préstamo por un año, donde ya conquistó un gol frente a Santiago Morning. Sin embargo, el pase es de Arsenal en donde el ex diez de Cipo prevé volver para obtener su revancha en el fútbol argentino.
Mientras tanto, en Allen, la tierra que vio patear “El penal más largo del mundo” según nos contó Osvaldo Soriano y que hace diez años en un caluroso marzo se organizó y destituyó a un intendente en una revuelta popular, los amantes del fútbol, encuentran otro motivo para jactarse.
Es que un pibe de barrio, después de casi cuatro décadas de espera, logró llegar. Y fue así que cumplió con un viejo sueño: el de todos.

para ver la publicación:
http://www.rionegro.com.ar/diario/aniver-allen/2009/05/25/19043.php